La artroscopia es una intervención mínimamente invasiva que realizamos en Surbone con mucha frecuencia para abordar problemas articulares. Os contamos cuándo puede ser necesaria esta intervención en el hombro y distintas recomendaciones del equipo médico de nuestra clínica.
La artroscopia es la alternativa a una cirugía abierta, con todo lo que ello conlleva: menor riesgo de complicaciones, menos dolor, menos tiempo de ingreso y una recuperación más rápida.

¿En qué consiste la artroscopia?
Es una intervención que se realiza en quirófano bajo anestesia. El equipo médico de nuestro centro recomendará la técnica más apropiada para cada caso.
Tras la anestesia, realizamos un pequeño corte para introducir un artroscopio, que se compone de cámara y óptica. Esta cámara va conectada a un monitor de vídeo que tenemos en el quirófano y en el que podemos ver las imágenes que registramos en calidad 4K dentro de la articulación. A esta fase del procedimiento se le denomina artroscopia diagnóstica. De hecho, la artroscopia también nos sirve para diagnosticar problemas y a veces nos encontramos con lesiones imprevistas.
A continuación, nuestro equipo de traumatólogos y cirujanos ortopédicos realiza una serie de pequeñas incisiones (menos de 1 cm) llamadas portales. A través de ellas se introducen los instrumentos quirúrgicos necesarios para solucionar los problemas en los tejidos dañados. Este proceso es la artroscopia terapéutica o de reparación.
Durante la cirugía se infunde suero en la articulación a una presión controlada. Esto permite la visión de los tejidos y minimiza riesgos de infección por el lavado continuo.
El hombro y la rodilla son las zonas en las que se emplean más frecuentemente técnicas artroscópicas, aunque cada vez se utilizan más en cadera, tobillo, codo y columna.
La gran mayoría de las cirugías artroscópicas que realizamos en Surbone no requieren ingreso hospitalario. Si fuera necesario el mismo, por lo general, no se precisan más de 1 o 2 días de ingreso.
La artroscopia requiere un dominio de la técnica por parte del cirujano para abordar casos de alta complejidad como los que tratamos en nuestra clínica.
¿Cuándo se emplea la cirugía artroscópica en el hombro?
La cirugía artroscópica está indicada para tratar multitud de patologías en el hombro como: problemas de ligamentos, músculos y tendones, inestabilidad, pinzamientos, luxaciones o tendinitis, entre otras muchas.
Recomendaciones equipo médico de Surbone
- Antes de la intervención es necesario realizar unas pruebas preoperatorias.
- Por lo general, nuestros pacientes realizan ingreso y alta en el mismo día.
- La anestesia se realiza mediante bloqueo nervioso por lo que el brazo estará dormido durante horas tras el alta. No hay que preocuparse, poco a poco irá recuperando su función. También se utiliza sedación.
- Tras la cirugía, la extremidad se encuentra edematizada pero en pocas horas vuelve a su volumen original.
- Tras la intervención será necesaria la utilización de cabestrillo a tiempo completo, salvo recomendaciones contrarias.
- En la recuperación hay que realizar ejercicios de codo, mano y muñeca durante 3 veces al día sin despegar el hombro. También serán necesarios ejercicios de penduleo desde el inicio.
- Se pautarán antiinflamatorios y analgésicos.
- En los primeros días tras la intervención, puede ayudar dormir semi sentado.
- Ningún caso es igual, así que el tiempo de recuperación varía en función de cada patología y condicionantes del paciente.