Con frecuencia nos encontramos con pacientes que acuden a nuestra consulta a causa de lesiones tendinosas. La tendinitis o inflamación del tendón puede afectar a diferentes articulaciones como codo, muñeca, tobillo, pie… Una de las más habituales es la tendinitis del manguito rotador, en el hombro, cuyo síntoma principal es el dolor asociado a movimientos de elevación del brazo.

El hombro es la articulación más compleja de nuestra anatomía y la tendinitis del manguito rotador corresponde a la inflamación de una serie de tendones que rodean la articulación, que son los que permiten que el hombro se mueva. La causa de esta tendinitis suele ser una sobrecarga por exceso de ejercicio o movimientos repetitivos, por ejemplo en el ámbito laboral. Si no se trata a tiempo, la tendinitis puede derivar en desagarramientos o roturas de los tendones.

Tratamiento de la tendinitis del manguito rotador
En principio la tendinitis del manguito rotador, al igual que esta lesión en otras articulaciones, se trata con reposo, antiinflamatorios y aplicando frío (crioterapia). También con la ayuda de la fisioterapia rehabilitadora, con masajes y ejercicios activos y pasivos adecuados a la zona, que ayuden a la articulación a recuperar la flexibilidad y capacidad de movimiento.
Cuando esto fracasa el traumatólogo recurre primero a las infiltraciones locales con corticoides o, más recientemente, infiltraciones de plasma rico en factores de crecimiento plaquetario, cuando la lesión ya es crónica.
Cuando la tendinitis de manguito rotador se cronifica, con frecuencia se deposita calcio en los tendones, pasando a llamarse tendinitis calcificante y siendo necesario recurrir a la cirugía. Mediante la cirugía artroscópica podemos eliminar dichas calcificaciones y reparar los tejidos tendinosos para una recuperación precoz. La artroscopia de hombro es un procedimiento ambulatorio mínimamente invasivo, que se realiza con tan sólo 2 o 3 incisiones de medio centímetro en el hombro.
